MILES Y ZAWINUL IN A SILENT WAY | Comunicom

MILES Y ZAWINUL IN A SILENT WAY

Zawinul portada disco caratula jazz

En septiembre de 2007, hace una década y poco más, se nos iba al otro mundo Joe Zawinul, un músico excepcional para el que nos faltan palabras. Su esforzado trabajo de años al frente de ‘Weather Report’ y ‘Zawinul Syndicate’ deja una herencia de colosales discos, conciertos y tours, fruto de colosales concepciones y colosales colaboraciones con instrumentistas de ensueño. Dios, qué manera de inventar. Cuántas músicas cabían y resonaban en aquella cabeza tallada a hacha de leñador austriaco, tocada con gorritos zíngaros de todos los colores como su música. Habremos de volver en este muro una y otra vez a Zawinul y a su prodigiosa cantera de socios. Pero esta primera vez, aprovechando que tenemos en YouTube la versión casi póstuma ( febrero de 2007) de una de sus inmortales composiciones, ‘In a silent way’, nada menos que con Wayne Shorter, vamos a recoger para los que no la conozcan una anécdota que les divertirá. Le pasamos la palabra a un post de la página D’Cuba Jazz donde se recoge la siguiente historia:

“El inquieto trompetista Miles Davis, a mediados de los años sesenta, valoraba la introducción de instrumentos eléctricos en su conjunto. Sabiendo que su antiguo saxofonista y amigo Cannonball Adderley, actuaba una noche en Ciudad de Méjico con su grupo y que el pianista del mismo, Joe Zawinul, tocaría un teclado eléctrico, coge el avión de Nueva York a Méjico, con la única idea de comprobar el resultado del experimento musical, con tan mala fortuna que esa noche hay un apagón en toda la ciudad y Zawinul tiene que tocar el piano acústico. Miles protestó, cuenta Zawinul: “Oye amigo, me vine para aquí bañado y perfumado y el maldito piano no funciona.”

Miles tardó poco en tener a Zawinul con él. Y aunque los dos tenían que recorrer sus propios caminos y la relación no duró largo tiempo, dio preciosos frutos. Entre ellos, tal vez el más entrañable, el que da título a este post y se ilustra con un enlace de fábula. Unos meses después de este concierto, mano a mano con su compañero saxofonista de tantas aventuras, Zawinul nos dejaba huérfanos de su arte pero agradecidos para siempre por su benéfica influencia.

Precisamente esta composición marca el comienzo de la relación de Zawinul con Miles Davis (1969) y da título no sólo a un tema inmortal sino a uno de los discos considerados troncales de la biografía de este último, muy polémico en su momento por inclasificable: “Ni jazz ni rock”, decían los críticos de uno y otro lado con desesperación y asombro, porque Miles fue a buscar en Zawinul la contribución electrónica y la etiqueta de ‘fusión’ que más tarde le colgarían a los nuevos discos de ambos todavía estaba en ciernes.