EL MENSAJERO POR EXCELENCIA | Comunicom

EL MENSAJERO POR EXCELENCIA

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El próximo año hará un siglo que en la ciudad de Pittsbourg, Penssiylvania –en los USA hay varias Pittsbourg –vino al mundo uno de los baterías más excelsos e inquietos que ha dado el jazz: Art Blakey. En 1990, en Nueva York, a poco de estrenar los setenta tacos se nos fue al otro barrio. Pero entretanto, siguiendo con las cronologías, el músico que cambió el piano por la batería y su fe de bautismo por la musulmana, como otros compañeros de oficio y generación, creó en 1954, y sostuvo durante el resto de su vida, uno de los artefactos más arrasadores de la historia del jazz, si hablamos en términos creativos. Le llamamos Jazz Messengers y el nombre no puede ser más exacto: ¡Qué inundación de jazz aportada por soberbios mensajeros durant más de tres décadas! ¡Qué cantidad de inmensos músicos tutelados por su visión y su talento para descubrir e impulsar las jóvenes promesas! La nómina de genios criados a sus pechos es interminable: citemos a manera de ejemplo solo a cinco monstruos: Horace Silver, Lee Morgan, Wayne Shorter, Curtis Fuller y Winton Marsalis. Pues así hasta 150 ‘messengers’ a lo largo de treinta y seis años. Una verdadera escuela de hard bop que dejó huella imperecedera.

Recogemos una significativa cita de la semblanza que hace del músico el antólogo John Fordham en su libro “Jazz”: ‘Con 70 años cumplidos (Art, para los amigos ‘Bu’) seguía haciendo campaña por una mayor aceptación de la música de jazz y por la búsqueda de talentos entre los jóvenes. “Habladles de nosotros a vuestros amigos serios”, rogaba a sus públicos. “Me parece horrible que a un ser humano se le pase la vida y se pierda esta música”. Directo, contundente y genial Art Blakey.

Art Blakey & The Jazz Messengers – A Night In Tunisia: