DUKE EN NEWPORT | Comunicom

DUKE EN NEWPORT

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Duke Ellington nació a los 57 años. Eso mismo solía decir ‘el Duque’, que explicaba que “nació” –para ser precisos, debió haber dicho que renació– en el festival de Newport de 1956. Es decir, tras décadas de carrera, y siendo ya un mito viviente del jazz. Extraño, pero sólo a simple vista.


Situémonos a mediados de la década de 1950. Las grandes big bands que dominaban el panorama jazzístico –y musical, de hecho– en los EEUU antes de la guerra son ya historia. La mayor parte no sobrevivió al paréntesis bélico. En parte, porque no resultaban rentables para los dueños de clubes, que volvieron la vista hacia formaciones más pequeñas. Pero también por el auge del bebop –para los más entendidos– y de los crooners tipo Sinatra –para el gran público–.


La orquesta de Duke no colgó sus instrumentos. Pero malvivía a base de giras extenuantes, a menudo en recintos impropios de la categoría de quien era ya un mito en los años 30. Y entonces llegó Newport.


El concierto fue un éxito espectacular. Las crónicas de la época hablan de una audiencia entregada, casi enloquecida. Especialmente, durante un extenuante solo del saxofonista Paul Gonsalves en el tema ‘Diminuendo and Crescendo in Blue’, que llevó al público prácticamente al éxtasis. Y que revitalizó inesperadamente la carrera de Duke Ellington.


EL RENACER
En los años siguientes, Duke y su orquesta fueron fijos cada verano en Newport. Una cita en la que la banda, ya otra vez en la cima, tenía por costumbre estrenar sus nuevas composiciones, antes de grabarlas. Esto mismo sucedió con ‘Festival Session’, una suma de temas nuevos y versiones de otros antiguos, fogueada durante el festival de 1959 y pasada a vinilo en septiembre de ese mismo año. Como anécdota –y en contra del mito de la nocturnidad de los músicos de jazz–, el disco se grabó en horario plenamente matutino, de las 8 de la mañana a mediodía.


Una grabación imprescindible en la historia del jazz, que ahora llega en una cuidada edición en vinilo de 180 gramos, presentada en carpeta gatefold –que hemos tenido el placer de diseñar en Comunicom– e imágenes del gran fotógrafo francés Jean-Pierre Leloir.


“Escúchenlo sin falta”. Así se expresó el crítico Don DeMicheal sobre el disco en la mítica revista ‘Down Beat’, donde definió a la orquesta de Duke como un “instrumento maravillosamente poderoso, y a la vez sutil”.