CHARLIE PARKER CON UN SAXO DE PLÁSTICO | Comunicom

CHARLIE PARKER CON UN SAXO DE PLÁSTICO

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Las drogas siempre han acompañado al jazz, especialmente en los años dorados del género. La lista de extraordinarios artistas que abusaron de determinadas sustancias es larga y notoria: Chet Baker, Bill Evans, Billie Holliday, Miles Davis, John Coltrane, Art Blakey… todos ellos le dieron a las drogas, en mayor o menor medida. Algunos pudieron dejarlo, otros no. Pero hay un genio del jazz en particular que personifica como nadie el abuso de estupefacientes: Charlie Parker.

 

Bird fue adicto a la heroína desde muy joven hasta su muerte. Una muerte que le llegó a muy temprana edad, con solo 34 años, y justamente por los efectos de la droga.

 

Sobre la adicción de Parker se han explicado muchas historias. Algunas seguramente apócrifas, pero así es como se construyen las leyendas. Se dice que el médico que certificó su fallecimiento escribió que se trataba de un hombre de 55 años, 21 más de los que tenía al morir. Que una vez le prendió fuego al colchón de la habitación de su hotel y salió desnudo al vestíbulo, o que señalaba las marcas de pinchazos en su brazo diciendo: “Esto era mi casa, esto mi coche, esto mis acciones”… O que tuvo que tocar con un saxofón de plástico en la gloriosa sesión con Dizzie Gillespie, Charles Mingus, Bud Powell y Max Roach en la que se grabó ‘Jazz at Massey Hall’, porque había empeñado su instrumento para comprar unas dosis.

 

Toda una vida de excesos. Pero también toda una vida de arte. “Domina tu instrumento, domina tu música, y luego olvídate de todo y simplemente toca”, dijo en una ocasión. Y eso es exactamente lo que hacía Bird.

 

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