CECIL TAYLOR EN CASA DE CARMEN AMAYA | Comunicom

CECIL TAYLOR EN CASA DE CARMEN AMAYA

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“Ver bailar a Carmen Amaya fue para mí como si todo se detuviera, lo que es el homenaje más grande que se le puede rendir a otro artista: hacer que alguien pierda todo sentido del tiempo, todo sentido de su propia existencia exterior» (Conversación de Cecil Taylor con el crítico de jazz Nat Hentoff, citada en http://www.abc.es/…/abci-incansable-busqueda-espiritus-jazz…

Para cerrar este ciclo de tres posts dedicado a despedir a Cecil Taylor, os gustará saber que el pianista sentía admiración por otro volcán como él, esta vez de nuestras cercanías: Carmen Amaya.

De cómo se produjo el contacto entre esas dos almas y esos dos mundos –el más free de los jazz y la danza de una sacerdotisa flamenca hoy elevada a los altares– nada sabemos.

Pero sí nos encantaría saber, quién asegura que algún lector de este post no tenga más datos… El periodista musical José Manuel Gomez Gufi, que conduce un fenomenal “Planeta Jondo” en la no menos estupenda Radio Gladys Palmera, nos permite con la mayor generosidad transcribir unas lineas de su libro: “Tribulaciones de un DJ flamenco”, que cuentan una anécdota deliciosa sobre la visita del músico a Begur con ocasión de un homenaje a la bailaora. El comentario incluye a un alcalde entrañable, que por lo que se ve estaba en todos los saraos y no se perdía ni una :-)

“Mi primer recuerdo de Cecil Taylor fue la experiencia de escuchar su LP ‘Conquistador’ (Blue Note, 1966). Tenía un bafle en el salón y otro en el dormitorio, al rato me di cuenta de que (en el salón) no estaba el pianista, crucé a la otra habitación y lo descubrí allí junto a la cama (la manera de grabar el estéreo en Blue Note era radical, piano y batería en el canal izquierdo, bajo y saxo en el otro). Ví a Taylor en 1983 en el Palacio de los Deportes pero me impresionó mucho más su participación en el Homenaje a Carmen: 1 mayo en 1989 en Begur*. Saltó al escenario vestido de blanco y poseído por el recuerdo de la bailaora, tras unos minutos de una danza-trance indescriptible cayó sobre el piano convocando los pies y la furia de Carmen, como un volcán abrasador que lo engullía todo, el swing y el compás. Luego acarició el piano… pero eso debía ser el recuerdo de la leyenda, las sardinas que asaban Carmen y su troupe en el somier de la suite del hotel Waldorf Astoria. Detrás de mí estaba sentado el alcalde de Barcelona Pascual Maragall y un poco más allá un gitanillo de unos 10 años que había estado haciendo comentarios jocosos sobre el baile de Taylor. Cuando arrancó a tocar el piano fue como si Carmen Amaya golpeara las teclas con sus zapatos. Tras la tormenta el chaval sentenció: —”Pues sí que sabe tocar el piano”.

Si escuchais el guapísimo podcast de nuestro dJ, “Nadie desayuna en Tifannys”, que os dejamos aquí, hacia el minuto 30 se hace mención a Cecil Taylor. El propio ‘Gufi’ habla de la casa de Camen Amaya en Begur, cuenta de viva voz esta misma anécdota sobre Cecil Taylor y la ilustra con su música. La historia sucedió hacia 1989.

http://gladyspalmera.com/nadie-desayuna-en-tiffanys-en-pla…/