VIVAMENTE RECOMENDADA: VINILYGRÁFICA | Comunicom

VIVAMENTE RECOMENDADA: VINILYGRÁFICA

Maestros del Diseño Gráfico Musical
Una exposición de la primera edición del Madrid Design Festival

Si eres nativo digital ya es otro cantar, pero si tienes los suficientes tacos como para haberte enamorado en tu vida de un montón de vinilos y de haberlos coleccionado con fruición, aún más, de suspirar todavía hoy por todos los que te hubieras llevado a casa de haberte alcanzado la pasta en aquellas tardes de caza, en aquel viaje, aquellos estantes, aquellos cajones, aquellos saldos con sonrientes adhesivos “nice price”, te preguntamos ¿qué porcentaje de culpa tenía la envoltura –la portada o la carpeta entera– en la urgencia de llevarte los discos contigo?¿Se hubieran vendido los mismos millones de ejemplares de Abbey Road sin su genial portada? La respuesta obvia es no. ¿Sigue vendiéndose “A love supreme” en vinilos y CD’s sólo por la música o por el conjunto de música, arte, literatura, promoción y leyenda, en un todo comunicativo que se resume en el objeto? Ni hablar. Y mira que la música es celestial. Pero hay algo más.

VINILYGRÁFICA, una de las exposiciones que comentábamos en un post anterior, aparte de proporcionarte un paseo singular por la historia reciente de la música reflejada en una soberbia selección de 300 portadas y álbumes, trata de lidiar con éstas y otras preguntas que suscita la participación de otras artes en la difusión de la obra musical.
La muestra, a la que ya le quedan muy pocos días en el Centro Cultural de la Villa en la Plaza de Colón madrileña, nos ofrece materiales y semblanzas de creadores de gráfica para la música muy diversos, desde los años cuarenta hasta hoy.

Pero ésta es una página que pretende centrarse en el jazz –aunque no le tuerza el gesto a nada que trate de música y diseño gráfico– así que reducirmos nuestro comentario a dos figuras gigantes en las que la exposición nos permite reparar. Se trata de un pionero: Alex Steinweiss, y un consumado maestro: Reid Miles, de cuya presencia en la exposición ofrecemos imágenes un poco precarias pero sin duda informativas. No os perdais tampoco las palabras de las paredes. Copiamos de los paneles de la exposición:

 

Vinilygrafica Alex Steinweiss

‘En 1939, Alex Steinweiss, director artístico de Columbia Records tuvo la intuición de que si los discos se envolvían en una funda ilustrada, serían mucho más atractivo. “Consideraba que aquello no era manera de envolver algo tan hermoso como la música. Me imaginaba carteles a todo color relacionados con el espíritu musical del disco, en lugar de aquellas bolsas-lápida marrones de papel o cartón”
Una mañana se presentó en el Teatro Imperial de Broadway y pidió permiso para colocar en la marquesina un letrero luminoso nuevo: “Smash Song Hits by Rodgers and Hart”. Lo hizo fotografiar, lo imprimió y lo coloreó. Así nació la primera portada de disco.
Con Steinweiss  aparece por tanto el concepto de diseño gráfico como medio para traducir las sensaciones y emociones de la música en un lenguaje visual, tipográfico y artístico Sus portadas destacan por sus elegantes e innovadores diseños de colores planos e ilustraciones vagamente inspiradas en movimientos como el Cubismo, el Constructivismo y el Art Decó. Partidario de la rotulacin manual, Steinweiss combina en cada portada letra de diferentes familias llegando a patentar su propia tipografía (…)’

 

Vinilygrafica Reid Miles

No os vamos a descubrir a estas alturas el impacto del sello Blue Note en la historia del jazz. ¡Cuántas audiciones de gloria le debemos! Pero ya es sintomático que uno de los fundadores del sello fuera un profesional de la imagen, el fotógrafo: Francis Wolff. Fué él quién fichó en los cincuenta a un director de arte de la revista Squire para darle identidad visual y potencia al sello. Su nombre: Reid Miles. Otro Miles, esta vez sin trompeta pero cargado de sensibilidad e ideas que fue vertiendo en magistrales portadas que todavía hoy se consideran una Escuela con mayúsculas.

Transcribimos de la exposición:
‘El “estilo Blue Note” destaca por el uso de tipografías poderosas e imaginativas que remiten a la Bauhaus y el Costructivismo, utilizando el tamaño de la letra con un sentido dramático que pone en primer plano sus valores puramente gráficos. Tintados azules, rojos y amarillos ordenados en franjas geométricas que recuerdan la pintura de Barnett Newmann o Josef Albers, se combinan con sugerentes fotografías en blanco y negro, tomadas por Francis Wolff durante los ensayos, de los músicos actuando o con semblante pensativo.”
La alianza de la música de jazz con la vanguardia de otras artes resultó un estímulo para músicos, artistas, público y ventas. Le confirió al género un aura de refinamiento y de experimentación que coincidía en espíritu con el feeling de los propios músicos, enamorados de la idea de indagar a fondo, transmitir sentimientos y crear estilo.

Javier Panera, comisario de esta exposición que tanto nos ha gustado en Comunicom, escribe en la pared-prólogo de Vinilygráfica:
“En 1977, Malcolm McLaren, manager los Sex Pistols, al ser interpelado por un crítico musical por la escasa pericia instrumental de la banda a la que representaba respondió: “Si la gente comprara los discos sólo por la música, este negocio se habría terminado hace mucho tiempo”.

De la suma de factores que podríamos relacionar, gracias a los cuales hemos decidido llevarnos a casa nuestros discos, la comunicación gráfica no es el menor. El primer disco que compró el que esto escribe, con un dinero que apenas le llegaba, y sin un tocadiscos propio donde ponerlo todavía, fue el “Atom Heart Mother” de Pink Floyd, sin conocer a Pink Floyd. Aquella magestuosa imagen de una vaca en el verde observándome con mirada infinita, unida a aquel hermético título, me hizo pensar que toda aquella poesía y toda aquella promesa contenida en la imagen se cumpliría y que iba a escuchar justo la música que quería descubrir en aquel instante crítico de la vida y no otra. Luego se me pasó el cuelgue a Pink Floyd pero aún hoy le guardo agradecimiento a aquella vaca.