‘TAKE FIVE’, UN BEST-SELLER INSOSPECHADO

Take-Five
¿Puede un tema concebido desde la más pura experimentación y sin ningún ánimo de agradar a las masas convertirse no ya en un hit, sino en el single más vendido de la historia del jazz? Claro que sí. Y ese es precisamente el caso de ‘Take Five’.

“Básicamente era un experimento con ritmos extraños”. Así habló Dave Brubeck de su álbum de 1959 ‘Time Out’, que incluye el megaéxito ‘Take Five’, compuesto por Paul Desmond, el saxo de la banda. Un tema con un nada usual ritmo de 5/4. En un disco que, además, se inspiró en parte en estructuras rítmicas de Oriente Medio y de la India.

“Crear un hit a partir de estos extraños experimentos rítmicos estaba lo más alejado posible de nuestras mentes en 1959”, explicó también en propio Brubeck. Un intelectual del jazz, interesado por el dodecafonismo y por la música clásica. Que no paraba de maravillarse del éxito de un álbum que, en lugar de ser del gusto exclusivo de otros músicos sofisticados -como hubiera imaginado cualquier persona sensata-, se convirtió en un éxito a escala planetaria, conocido e identificado al momento incluso por oídos totalmente ajenos al jazz.

Y no exageramos con las palabras. Además de lo incontrovertible de sus cifras de ventas -que recibe la Cruz Roja estadounidense desde la muerte de Desmond en 1977, a razón de unos 100.000 dólares al año-, ‘Take Five’ se ha versionado infinidad de veces en todos los estilos posibles. Como el resto del álbum, de hecho, del cual el propio Brubeck afirmaba haber escuchado reinterpretaciones a cargo de “bandas militares, flautas de pan húngaras u oboes japoneses”. Un álbum, por cierto, que hemos tenido el placer de diseñar en Comunicom para su reedición dentro de la colección Jean-Pierre Leloir, con Brubeck dominando la foto de portada, pero Desmond en primer plano.

Un hit de esta magnitud también tenía que llegar a las pantallas. Por centrarnos sólo en los últimos años, el tema se ha usado en series como ‘Fringe’, ‘Los Soprano’, ‘Los Simpson’ -a cargo de Lisa, claro está- o ‘El ala oeste de la Casa Blanca’. Y en películas como ‘Pleasantville’, ‘Misterioso asesinato en Manhattan’ o ‘Poderosa Afrodita’ -ambas, de Woody Allen, que parece ser que tenía querencia por el tema. Pero nuestra escena favorita, por lo inusual, es otra: la de la -justamente- vituperada ‘Constantine’, en que Keanu Reeves se pone ‘Take Five’ en vinilo mientras recibe a su proveedor de armas, y no mucho antes de liarse a mamporros con seres del inframundo.