LA CANCIÓN DEL VERANO (PERO LA BUENA)

Summertime

Summertime, and the livin’ is easy“. Resulta que uno de los más famosos y versionados standards del jazz de todos los tiempos es una canción de cuna. Una nana, vaya. Pero no una nana cualquiera, sino una compuesta nada más y nada menos que por George Gershwin, ahí es nada. Hablamos, naturalmente, de Summertime. Y la verdad es que no se nos ocurre otra manera mejor de celebrar la llegada del verano.

Summertime fue la primera de las muchas canciones que compuso Gershwin para Porgy & Bess, la ópera de 1934 de la que surgieron un buen número de clásicos. Pero Summertime les gana a todos ellos. En principio, por su calidad, aunque aquí entramos en el terreno de lo subjetivo. Pero lo estrictamente objetivo e incontrovertible es que existen más de 38.000 versiones registradas de Summertime, siendo el tercer standard más versionado, solo por detrás de All The Things You Are y Body and Soul.

38.000 versiones son muchas versiones. Pero es que la canción, tremendamente versátil, da mucho juego. Permite interpretaciones graves, como las de Ella Fitzgerald, o las igualmente profundas –pero con algo más de ritmo– de Billie Holiday. Permite que Nina Simone nos emocione al piano y con su inolvidable voz, o que un tal Miles Davis la borde con su trompeta.

Summertime permite también que Art Blakey la interprete con su enérgico estilo. Que Sonny Rollins improvise largamente alrededor del tema o que se luzcan Charlie Parker y Sidney Bechet. Permite incluso que Willie Nelson nos sorprenda en su espléndida madurez, o que Janis Joplin la recree en clave de blues desgarrado.

So hush, little baby, don’t you cry“. Aunque a veces nos dan ganas de llorar (de emoción) al escuchar algunas de estas versiones.