ESMÉRATE ESTA NOCHE

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En estos primeros días de abril se cumplían los 50 años del fatídico disparo que se llevó por delante al reverendo Martin Luther King, de quien consideramos innecesario hacer la exégesis en estas humildes líneas, existiendo como existe un consenso universal tan unánime sobre todo lo que ha significado su persona, su lucha y su legado.
Lo que tal vez se conozca menos es el aprecio y la admiración que el pastor sentía por sus hermanos, los músicos de jazz. Ahí os dejamos un enlace que os lleva en volandas a su propio discurso en la apertura del Festival del Jazz de Berlín de 1964: “On the importance of jazz”. Palabras inspiradas e intemporales que cualquier músico de jazz de color, pero también blanco, amarillo o cobrizo, hará suyas con orgullo.

Algo que tampoco sabíamos y que acabamos de leer en una breve entrevista del corresponsal de El País en Memphis al también reverendo Jesse Jackson que aquel infausto día le acompañaba, es que sus últimas palabras fueron para pedirle a un amigo saxofonista que se esmerara aquella noche en la pieza “Take my hand, dear Lord”. Sobrecogedor si uno se pregunta qué vibraciones le estaban llegando al Doctor King cuando vino la pieza a su cabeza y cuando expresó el deseo de que el amigo músico no perdiera el pulso y  aquella noche clavara la plegaria con su saxo. Jesse Jackson lo cuenta así:

“Íbamos a salir a cenar. King estaba en el balcón de su habitación del Motel Lorraine; yo abajo, en el aparcamiento, a pocos metros. Me vio y dijo: “Jesse, que llegas tarde y no llevas ni siquiera corbata ni camisa”. Yo le contesté que para comer lo que hacía falta era hambre y no una corbata. Se rio de buena gana, como siempre, y se dirigió entonces al saxofonista que me acompañaba y le pidió que esa noche tocase Toma mi mano, querido Señor y que lo hiciese especialmente bien”.

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Corremos a YouTube a ver qué podemos pescar para cerrar este post con una ilustración musical y nos encontramos con muchas versiones de “Take my hand, precious Lord”, desde la de Mahalia Jackson hasta la de Belloncé pasando por todo lo que queráis, y alguna de título más ajustado a las palabras de Jesse Jackson “Hold my hand, dear Lord”. Sin saberlo a ciencia cierta, suponemos que la canción a la que se refiere Luther King es la primera, uno de los espirituales más populares y versionados de la música Gospel americana. Aquí os dejamos con una versión dixie y canadiense, tal vez no muy glamorosa en lo formal, pero auténtica a más no poder, a cargo de The Hot Five Jazzmakers. Interpretada además en una iglesia, no en una sala de conciertos. Atentos a los sentidos solos de trombón y clarinete.