DAMIEN CHAZELLE: LA MÚSICA DEL DIRECTOR DE ‘LA LA LAND’

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Es el director de cine del momento. Damien Chazelle ha triunfado en los Oscar nada menos que con un musical, su aclamado La La Land, que se ha llevado seis estatuillas -aunque a última hora se ha quedado sin el premio a la mejor película, tras un rocambolesco caso de lectura de tarjeta equivocada-. La industria cinematográfica hace tiempo que se lo rifa. Y todo ello, con sólo 32 años y tres películas. Las tres, protagonizadas por músicos de jazz.

Pese al oficio del protagonista masculino, tampoco suena demasiado jazz en ‘La La Land’. La banda sonora abunda en piezas al estilo de los más clásicos musicales de la época dorada de Hollywood, y la pasión de Sebastian por el jazz -y por el pasado- es usada más bien para ilustrar su carácter de artista íntegro y comprometido con su arte.

Pese a ello, también hay algunos temas netamente jazzísticos en el film, como ‘Herman’s Habit’ o ‘Summer Montage / Madeline’, ambos del compositor de la BSO, Justin Hurwitz. Y uno, a medias. El ‘Start A Fire’ de John Legend, más cercano al R&B, y que en la trama sirve justamente para simbolizar el purismo del protagonista, que rechaza frontalmente este tipo de fusiones.

 

DAMIEN CHAZELLE

NO SÓLO EL SOLO DE ‘WHIPLASH’
Muy diferente es la anterior película de Chazelle, Whiplash, centrada en la difícil relación entre un estudiante de batería y su tiránico profesor. Además de un espectacular y culminante solo de batería, en el film se interpretan diversos clásicos, y repetidas veces. Empezando por el que da título al film, una pieza de jazz orquestal publicada por primera vez en un álbum de 1973 de Don Ellis, que suena al menos media docena de veces.

 

https://www.youtube.com/watch?v=pCykgzrwIw0

 

Como también suena con reiteración un standard como ‘Caravan’, en una versión de lo más enérgica y acelerada, muy diferente a la que popularizó en su día la orquesta de Duke Ellington.

 

https://www.youtube.com/watch?v=r95flkZciJE

 

Igualmente, podemos oír en el film un tema de Stan Getz -‘Intoit’, de su álbum ‘Conception’, de 1956- y otro de Buddy Rich, el hipervitaminado batería que es el ídolo del protagonista. Y quizá también de Chazelle, que abandonó por el cine una incipiente carrera musical -estudió durante sus años de instituto para ser batería de jazz-.

 

No cabe duda de que Chazelle acertó. Pero no ha olvidado su otra gran pasión, que impregna todo su cine hasta la fecha. Y, si bien ha recibido algunas críticas por un cierto tratamiento tópico del jazz y de sus músicos, casi como cliché, hay que agradecer la labor de Chazelle para popularizar nuestro género favorito desde una atalaya tan poderosa como Hollywood.