CHET BAKER, BLUE AND BEYOND

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Veinte años no es nada, decía Gardel. Y una mierda. Y si no, que se lo digan a Chet Baker, el juguete roto del jazz por antonomasia.

Miremos estas dos portadas, que hemos tenido el placer de diseñar en Comunicom. Apenas dos décadas separan ambas imágenes. Apenas dos décadas entre el guaperas testosterónico que exhibe bíceps y el anciano prematuro con ya demasiado que contar.

En medio, un descenso a los infiernos en forma de todo tipo de sustancias, mujeres, coches caros, una estancia en la cárcel y hasta la pérdida de la dentadura –bonita broma para un trompetista– a manos de un camello desairado.

 

¿Demasiado incluso para un genio de la música, verdad? Para su cuerpo, sin duda. Pero no para su arte. En 1987, solo un año antes de encontrar la muerte a través la ventana de un hotel, Chesney Henry Baker se descolgaba con una deslumbrante –y tristísima– versión de su cosecha de la entonces no tan célebre Almost Blue. Una versión que iba a ser su testamento musical, y que llevaba el original de Elvis Costello a profundidades que ni el mismo autor podría haber imaginado.

 

Pensándolo bien, a lo mejor veinte años no es nada