AUTUMN LEAVES, EL STANDARD QUE LLEGÓ DE EUROPA

 

Autumn Leaves

The falling leaves drift by the window, the autumn leaves of red and gold. Hemos oído –y disfrutado– mil veces estos versos, en mil versiones diferentes. Y es que Autumn Leaves es uno de los standards más célebres de la historia del jazz. Y uno de los pocos con un origen europeo.

Lo más curioso del caso es que el tema fue un claro fracaso en sus inicios, pese a los ilustres apellidos que lo crearon –Joseph Kosma, música, y Jacques Prévert, letra–. Se dio a conocer en un film francés de 1945, Les portes de la nuit, que pasó sin pena ni gloria en su estreno. Como pasó sin pena ni gloria la canción durante casi un lustro. Hasta que la interpretó Yves Montand. Y, sobre todo, hasta que Johnny Mercer la versionó en inglés por las mismas fechas.

Como suele pasar cuando en EEUU meten mano a una obra europea, la adaptación supuso una cierta edulcoración, y las hojas muertas del original pasaron a ser las hojas de otoño. Con el acierto, por otra parte, de potenciar un tema recurrente en la poesía de todos los tiempos: la mitificación de los amores veraniegos cuando se aproxima el invierno.

Una vez cruzado el charco, infinidad de artistas del máximo renombre se encargaron de popularizar Autumn Leaves. Desde Frank Sinatra a Edith Piaf, pasando por Nat King Cole o Jimmy Rodgers. Y, para los amantes del jazz, unos pocos la convirtieron en inmortal.

Es no ya difícil sino imposible establecer un ránking. Quizás su versión más celebrada sea la instrumental de Cannonball Adderley de 1958, acompañado nada más y nada menos que de Miles Davis a la trompeta. Pero no es ni mucho menos la única remarcable.

En nuestra pequeña –y muy subjetiva– selección, señalaremos igualmente la animada interpretación de Chet Baker y Paul Desmond, la más acelerada versión de John Coltrane, la minimalista aproximación de Stan Getz o la traducción al piano de Bill Evans.

Y también nos acordaremos de otras opciones más heterodoxas. Como una peculiar versión vocal de Bobby McFerrin y Chick Corea, la prácticamente folk de Eva Cassidy o la mezcla de suavidad y desgarramiento de Rickie Lee Jones.

Listas aparte, casi cualquier interpretación de este clásico vale la pena. Especialmente ahora, cuando caen las hojas muertas tras la ventana, y I see your lips, the summer kisses, the sunburned hand I used to hold.