ALL OF ME, UN CLÁSICO

‘All of me. Why not take all of me? Can’t you see I’m no good without you’. Palabras inmortales de un clásico inmortal, interpretado una y mil veces por los más grandes del jazz, de Billie Hollyday a Louis Armstrong, pasando por Sarah Vaughan o Django Reinhardt. E incluso versionado en estilos tan diversos como el punk-rock.

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Los entendidos explican que se trata de un swing en tiempo medio, en compás 4/4 y con acordes diatónicos. Los simples aficionados que solo gozamos de un poco de oído reconocemos inmediatamente sus primeras notas. Fruto de la improvisación, por cierto.

Cuentan que su compositor, Gerald Marks, se encontró con la melodía improvisando en su piano una noche de 1931. Su colega Seymour Simmons le oyó tocarla, y le sugirió una letra para el fraseo inicial, el ya mítico ‘All of me’. Un título sugerente, impactante, evocador. Y el resto es historia.

La canción se grabó inmediatamente, ese mismo 1931, y alcanzó el número 1 en las listas al año siguiente en dos versiones diferentes, de la mano de Louis Armstrong y de la orquesta de Paul Whiteman. Sorprendentemente, cayó en un relativo olvido en los años posteriores. Hasta que Frank Sinatra, un experto en revitalizar viejos standards, la convirtió en un éxito después de la segunda guerra mundial.

Su versión, de hecho, sigue siendo hoy en día una de las más recordadas. Como lo son la enérgica de Ella Fitzgerald, la lujosa de Dinah Washington o la añeja de Benny Goodman. Todas son magníficas, pero de entre las muchísimas interpretaciones de este clásico, no obstante, nosotros recomendamos hoy dos, de épocas muy diferentes. La muy sensual que hizo Billie Holiday en su època de máximo esplendor, y la más reciente de crooner moderno por excelencia, Michael Bublé.